Mamá está enferma: Una meditación para el Día de las Madres

El chico apenas comienza la adolescencia. Su papá nunca ha estado en el panorama. Por lo tanto, toda la vida ha transcurrido al lado de su mamá: Dos “mosqueteros” peleando contra el mundo.

Mamá está enferma

Mamá está enferma

Empero,  todo ha cambiado recientemente. Mamá está enferma, gravemente enferma, y el mundo jamás volverá a ser igual.

Mientras otros chicos pasan sus 11, 12 o 13 años procurando conseguir alguno de los nuevos juegos electrónicos, el chico conoce todos los hospitales del área. Ha visitado infinidad de oficinas médicas junto a mamá y hasta conoce cuales son las farmacias donde los medicamentos son más baratos y donde le dan el mejor trato a los pacientes.

Mientras otros chicos están pendientes a las novedades de Netflix, el chico tiene que ayudar a su mamá a vestirse, a subir al auto y hasta a caminar.

El chico es muy inteligente y puede leer el futuro cercano.

Mamá está enferma y sigue deteriorando.

Mamá está enferma y no mejora.

Mamá está enferma y bien puede morir antes de que él llegue a ser un hombre.

La soledad de este chico es larga y su tristeza añeja. Lo peor es que su soledad es real.

Su amistades le tienen pena, pero no comprenden su dolor.

Su familiares le da alguna ayuda para calmar sus conciencias, pero nadie se compromete a cuidar a mamá.

Y sus maestros y maestras le dan tiempo adicional para terminar las tareas, pero nadie le da un poco de esperanza en la situación.

Este Día de las Madres, oremos por aquellas madres que están enfermas y por quienes las cuidan con amor. ¡Señor, ten piedad!

Acerca de Pablo Jiménez

El Rev. Dr. Pablo A. Jiménez es pastor, conferenciante, escritor, editor de libros teológicos y profesor en el área de teología pastoral, particularmente de homilética y predicación.
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